Postura corporal y suelo pélvico

por Elena Marqués

Tu postura corporal afecta a tu suelo pélvico. Te contamos más. La ergonomía y el concepto de “buena postura” ha sufrido cambios a lo largo de los últimos años. Hoy en día, no existe una postura correcta para hacer determinados gestos, si no que se intenta apostar porque la persona sea capaz de estar en cualquier postura libre de dolor, rigidez o molestias  y, además, ser lo más funcional posible. O lo que es lo mismo: apostar por el movimiento. Huír de posiciones estáticas y posturas mantenidas en el tiempo y fomentar el trabajo activo para fortalecer la musculatura que nos ayuda a estar erguidos.

Sin embargo, hay determinadas posturas que sí van a influir en la dinámica de presiones de la cavidad abdominal y pueden dar lugar a disfunciones abdomino-pelvi-perineales si se mantienen en el tiempo. 

Así influye tu postura corporal a tu suelo pélvico

Una postura de “desplome”, donde aparecen las rodillas hiperextendidas, la pelvis adelantada, el abdomen abombado, un aumento de la cifosis dorsal, un enrollamiento de los hombros y la cabeza adelantada, genera una mayor presión en la parte anterior del periné. Esto puede dar lugar a disfunción muscular abdominal y pelviperineal, es decir, que la musculatura no sea capaz de cumplir con su función de sostén de las vísceras pélvicas, dando lugar a prolapsos, incontinencia urinaria/fecal, abombamiento del suelo pélvico o diástasis abdominal, entre otras.

Para contrarrestar esta postura de “desplome” y favorecer una posición eficiente, se busca un anclaje firme al suelo a través de un apoyo en el medio pie y con el arco plantar activo, con las rodillas desbloqueadas, la pelvis neutra y en posición de auto-elongación, como si un hilito tirara de ti cual marioneta. 

Cómo minimizar el impacto negativo

Para minimizar el impacto negativo de los aumentos de presión en la cavidad abdominopélvica, es básico entrenar la conciencia y el control postural. Realizar este entrenamiento de forma específica y adaptado a cada caso particular, tendrá una transferencia global a la actividad de la vida diaria. 

Recuerda siempre que la mejor postura es… ¡el movimiento!