Ejercicio y corazón: cómo dosificar el movimiento tras una cardiopatía según la nueva guía europea de 2026

ejercicio y corazón

El pasado 29 de septiembre, con motivo del Día Mundial del Corazón, Eshmún Sport Clinic participó en las jornadas organizadas por CHAEC, la Asociación de Enfermos del Corazón del Hospital Regional Universitario de Málaga (HRUM), junto al Servicio de Cardiología del Hospital. La cita fue a las 10:00h en el Salón de Actos del Hospital General.

La inauguración corrió a cargo de Abel García Sola, director médico del HRUM, y de Cristóbal A. Urbano Carrillo, jefe de Cardiología del hospital. Después llegó la mesa ‘Ejercicio y corazón’ con ponencias breves de 10 minutos de la mano de diferentes expertos y profesionales tanto del sector como del ejercicio. En concreto, nuestro educador físico y coordinador de nuestra Unidad Oncológica, Michal Tomasezewski intervino para hablar de la dosis de ejercicio en cardipatía isquémica e insuficiencia cardíaca. Tuvimos, además, la suerte de disfrutar de las intervenciones del doctor José Luis Delgado, jefe de sección de Cardiología; el doctor Javier Mora Robles, coordinador de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca y por último, Antonio Benítez Leiva, enfermero y director de la Escuela de RCP de CHAEC.

Tanto la ponecia de Mich como la del doctor Mora partieron de la misma base: la nueva guía europea de práctica clínica en rehabilitación cardíaca, publicada en julio de 2026. Este artículo recoge lo más importante que se habló sobre ejercico, en un lenguaje pensado para pacientes, familiares y cualquier persona interesada en cuidar su corazón.

Del reposo al movimiento: una idea que cambia

Hoy nos parece obvio que alguien que ha sufrido un infarto debe moverse, pero no siempre ha sido así. En 1912 la recomendación tras un infarto era seis semanas de reposo absoluto en la cama. En 1959, el doctor Levine popularizó la llamada ‘silla cardiáca’: sentar al paciente en una butaca en lugar de mantenerlo tumbado, algo que entonces se conssideró revolucionario. Poco a poco, las semanas de reposo fueron bajando hasta lo que hacemos hoy: movimiento temprano, a menudo desde los primeros días.

Esta evolución refleja algo que la ciencia ha ido confirmando durante décadas: el reposo prolongado no protege al corazón, sino que desacondiciona el cuerpo. El doctor Mora lo resumió con una imagen muy clara, el círculo vicioso del sedentarismo. el hábito sedentario conduce a sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular) y desacondicionamiento. Eso provoca disnea, fatiga e intolerancia a los esfuerzos, y esos síntomas nos empujan a movernos aún menos. El ejercicio es la forma de romper ese ciclo.

El ejercicio como medicina (y como medicina hay que dosificarlo)

Durante su intervención, nuestro preparador Físico, Mich, planteó una idea que resume muy bien la filosfía de Eshmún Sprot Clinic: somos una farmacia en movimiento. El ejercicio actúa sobre múltiples sitemas a la vez. Reduce la tensión arterial, la glucosa, el colesterol, a grasa corporal, disminuye la fatiga, la rigidez, el dolor, la ansiedad y los síntomas depresivos, y mejora la resistencia, la fuerza, el estado de ánimo y el aspecto físcio. Difícilmente encontraremos un fármaco con un perfil de beneficios tan amplio.

Ahora bien, si el ejercicio es un fármaco, debe preescribirse como tal: con principio activo (fuerza, resistencia aeróbica, equilibrio), dosis (series, repeticiones, carga, intesidad) frecuencia semanal, duración del tratamiento, indicaciones, contraindicaciones y monitorización con reevaluaciones funcionales cada 4 a 12 semanas.

Y aquí surge una pregunta que, ¿cuál es la diferencia entre un fármaco y un veneno? La dosis. El ejercico debe generar un estrés agudo suficiente para provocar adaptaciones crónicas, pero no más del que el organismo pueda recuperar. De ahí su lema: entrena todo lo que puedas recuperar. Buscamos la dosis mínima efectiva para cada persona, no la máxima.

Por eso tampoco se trata de entrenar como deportista de élite. Dos hermanos gemelos pueden llegar a los 80 años con condiciones físicas radicalmente distintas según cómo hayan vivido el movimiento, y por tanto no pueden recibir la misma dosis. La individualización es la norma.

Y, ¿por qué no lo hacemos, si sabemos que funciona?

Aquí llegó la parte incómoda de las jornadas. Los datos muestran una brecha enorme entre lo que sabemos y lo que hacemos:

  • Solo el 16% de los pacientes con síndrome coronario agudo recibe rehabilitación cardíaca. Tras la cirugía valvular la cifra es del 2%, tras cirugía coronaria del 5% y entre quienes ingresan por insuficienica cardíaca, del 1%; según los datos presentados por el doctor Mora (estudio EnANPREC II) durante el Día Mundial del Corazón.
  • Arpoximadament 1 de cada 3 pacientes no alcanza una adherencia adeucada a la rehabilitación, y hasta 1 de cada 2 puede abandonar durante los primeros meses.
  • en estudios con pacientes cardiópatas, alrededor del 61% presenta kinesiofobia, es decir, miedo al movimiento por temor a que el corazón no aguante.
  • En la población general española, la principal barrera para practicar deporte es la falta de tiempo (34,6%) seguida de la falta de interés (25,4%) según la Encuesta de Hábitos Deportivos 2022.

Los obstáculos no son solo físicos. Pueden ser clínicos, emocionales (miedo e inseguridad), psicológicos, logísticos, sociales o simplemente de conocimiento. Por eso una de las preguntas que planteamos a los asistentes fue: ¿cuál es tu prolema para continuar? Identificarlo es el pirmer paso para resolverlo.

La buena noticia es que cambiar de hábitos merece la pena en cualquier momento. Un estudio publicado en el Journal of the Americal College of Cardiology (Moholdt y cols, 2018) mostró que las personas que pasaban de la inactividad a niveles de actividad más altos reducían su riesgo de mortalidad respecto a quienes seguían inactivas. También se comentó que caminar a mejor ritmo se asocia a mayor esperanza de vida. No hace falta ser deportista: hace falta moverse más de lo que nos movíamos.

Esto es lo que propone la nueva guía europea de 2026

Una valoración completa antes de prescribir.

La guía plantea una valoración basal multidimensional y centrada en el paciente. No basta con mirar el corazón: se integran la historia clínica, la exploración, las prueba diagnósticas, los síntomas, los hábitos, las comorbilidade, los cuestionarios de resultados percibidos por el paciente y los determinantes sociales. Se tienen en cuenta también las dimensiones psicológica (motivación, estado de ánimo, autoeficienica, estrés, sueño) y social (apoyo familiar, entorno, condiciones de vida).

Para valorar la condición física se recomiendan pruebas como la ergoespirometría (CPET) y el test de marcha de 6 minutos (6MWT), considerados los más relevantes, además de ergometría, pruebas de fuerza (1RM o 10RM) y el test SPPB para equlibrio velocidad de marcha y levantarse de una silla.

Tres niveles de supervisión

Con toda esa información se determina el grado de supervisión necesario:

  • N1, supervisión alta: mayor ocmplejidad clínica, con supervisión directa y frecuente.
  • N2, supervisión moderada pacientes clínicamente estables, con supervisión periódica y autonomía progresiva.
  • N3, supervisión baja: pacientes con autonomía y bajo riesgo, con seguimiento puntual.

Dentro de cada nivel, Mich, presentó una propuesta de dosificación basada en la guía con tres escalones: dosis mínima (empezar y generar hábito), dosis objetivo (la recomendación de la guía) y dosis avanzada (progresar y optimizar). Por ejemplo, un paciente en N1 puede comenzar don 2-3 días a la semana de 10-20 minutos de intesidad ligera. Uno en N3 puede llegar a 4-5 días de 45-60 minutos a intensidad moderaa. Esas cifras son orientativas y deben ajustarse siempre de forma individual.

Las recomendaciones generales

El doctor Javier Mora Robles, expuso una tabla de prescripción general:

  • Ejercicio aeróbico: al menos 3-5 días por semana, 30-60 minutos por sesión, a intensidad moderada o moderada-alta, con un gasto aproximado de 1.000-2.000 kcal semanales en pacientes coronarios. En insuficiencia cardíaca crónica se recomienda una titulación progresiva, partiendo de 2-3 días y 15-30 minutos.
  • Ejercicio de fuerza: al menos dos días por semana, 2 series o más de 12-15 repeticiones, al 30-70% de 1RM en miembros superiores y al 4080% en inferiores. En insuficiencia cardiáca crónica se titula hasta el 40-60% de 1RM con 8-15 repeticiones.
  • Musculatura inspiratoria (en insuficiencia cardíaca): 3-5 días por semana, 20-30 minutos.

Una novedad relevante es cómo se mide la intensidad. La guía prefiere los umbrales ventilatorios frente al porcentaje de frecuencia cardíaca máxima o de VO2 pico, y desaconseja clasificar la intesidad únciamente por METs. Para el día a día siguen siendo útiles herramientas sencillas como la escala de Borg (6-20) el talk test (poder hablar mientras se hace ejercicio) o la escala OMNI-RES para la fuerza.

Adaptar el ejercicio al perfil de cada paciente

La guía propone modalidades según el fenotipo. En obesidad de recomiendan 250-520 minutos semanales, con fuerza si se sigue una dieta hipocalórica. En diabetes tipo 2al menos 5 días por semana de actividad y 21 o más series de fuerza semanales. En hipertensión, sesiones de más de 30 minutos de intensidad al menos moderada y 8 o más series de fuerza. En dislipemia, ejercicio aeróbico o combinado con mayor frecuencia. En fragilidad, fuerza de grandes grupos musculares y equilibrio. Y en baja fuerza, trabajo al 70-79 % de 1RM con 6-8 repeticiones.

Más ejercicio, mejores resultados

Quizá el mensaje más motivador es el de la dosis-respuesta: más sesiones de rehabilitación cardíaca se asocian a menos eventos cardiovasculares adversos, sin un umbral mínimo ni un techo claro (Medina-Inojosa, 2021). Es decir, cada sesión suma. Tras un infarto, la recomendación es empezar en la primera semana y prolongar el programa más de tres meses, lo que se asocia a un mayor beneficio sobre el remodelado cardíaco.

Cómo es una sesión de rehabilitación cardíaca

En la Unidad de Rehabilitación Cardíaca del hospital, las sesiones duran alrededor de hora y media y se realizan con monitorización de ECG y tensión arterial:

  1. Calentamiento (10 min)
  2. Fuerza (20 min)
  3. Resistencia aeróbica, en tapiz o bicicleta (45 min)
  4. Estiramientos (10 min)
  5. Relajación (5 min)

Tras esta fase hospitalaria llega la fase III, de mantenimiento a largo plazo, donde muchos pacientes se pierden. Por eso es tan importante el trabajo conjunto entre administraciones, unidades de rehabilitación, personal cualificado y asociaciones de pacientes. En Málaga ya existe, por ejemplo, un programa de entrenamiento grupal para pacientes en fase III coordinado por el Área de Deportes del Ayuntamiento, junto a la asociación APAM.

Consejos prácticos

Para pacientes:

  • No hagas ejercicio si no te encuentras bien ese día.
  • Lleva siempre tu nitroglicerina, y comprueba que no esté caducada.
  • Si entrenas en grupo, conoce tu límite y no compitas.
  • Detente si aparecen síntomas: dolor, sensación de ahogo o mareo.

Para entrenadores y profesionales, una buena prescripción debe considerar:

  1. La condición física previa al evento cardiovascular.
  2. La capacidad funcional actual, basada en una ergometría.
  3. La medicación, sobre todo los betabloqueantes, que modifican la frecuencia cardíaca.
  4. La situación psicológica: miedos y ansiedad.
  5. Las metas personales, siempre individualizadas.
  6. Anteponer la calidad y la seguridad a los resultados inmediatos.

Empezar por lo posible: el mensaje final

Michal cerró su intervención con tres ideas que resumen bien el espíritu de las jornadas:

  • Mejor hecho que perfecto. Una sesión corta y ligera es infinitamente mejor que ninguna.
  • Nunca es tarde. Los beneficios llegan a cualquier edad y en cualquier punto de la enfermedad.
  • Se aprende haciendo. La confianza en el propio cuerpo se recupera moviéndolo, con criterio y acompañamiento.

Si has tenido un problema cardíaco y te da miedo moverte, no estás solo: es muy frecuente. El primer paso no es apuntarte a un gimnasio, sino hablar con tu cardiólogo o tu unidad de rehabilitación para conocer tu situación y tu nivel de supervisión. A partir de ahí, un profesional del ejercicio puede ayudarte a traducir esa información en un plan progresivo y seguro.

Nuestro agradecimiento

Queremos dar las gracias a CHAEC y a todas las personas que hicieron posible esta jornada:

  • Antonio Benítez Leiva, enfermero y director de la Escuela de RCP de CHAEC.
  • Javier Mora Robles, cardiólogo y coordinador de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca.
  • José Luis Delgado, jefe de Sección de Cardiología.
  • Abel García Sola, director médico del HRUM, y Cristóbal A. Urbano Carrillo, jefe de Cardiología del hospital, por la inauguración oficial.

Gracias por la invitación, por vuestra labor diaria con los pacientes y por la oportunidad de compartir mesa. Gracias también a todos los pacientes y familiares que llenaron la sala: su interés demuestra que la conversación sobre ejercicio y corazón está cada vez más viva.

En Eshmún Sport Clinic trabajamos para que el ejercicio sea una herramienta de salud accesible para todas las personas, también para quienes conviven con una patología cardíaca u otra condición crónica. Si quieres saber cómo podemos ayudarte, contacta con nuestro equipo.

Este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la valoración de tu médico. Antes de iniciar o modificar un programa de ejercicio tras una cardiopatía, consulta con tu equipo sanitario.