Analizar los tipos de carga, clasificarlos, y entenderlos, es de por sí un campo de estudio dentro de las ciencias del entrenamiento.
Todo el mundo presume de método, de programa o sesiones, pero…¿y las decisiones?
De cara a buscar mejores adaptaciones, hay que ir modificando y ajustando las cargas conforme a muchas variables. Estas pueden ir desde el porcentaje de asimetría entre una pierna y otra en una rehabilitación de ligamento cruzado anterior (LCA) para progresar a la siguiente fase, hasta qué tipo de estímulo darle a un deportista a tres días de la competición.
Esta decisión, que debe ser lo más óptima posible, dependerá de los datos que el profesional haya recopilado.
Esto no es solo exclusivo del alto rendimiento, es aplicable a cualquier deportista amateur o persona que haga ejercicio, por lo que es en este punto en el que surgen muchas preguntas.
Monitorización de la carga: sensaciones y datos
Para entendernos con respecto mantener o aumentar las cargas, decidir el número de repeticiones; elegir un tipo de ejercicio u otro… ¿Cómo sé que tengo que cambiar? ¿En qué datos me baso?¿Cómo mido cada uno de esos datos? ¿Qué relevancia le doy a los datos objetivos? ¿Y a los subjetivos? ¿Me baso en sensaciones o necesito realizar un test fiable que me de un número exacto?, ¿me guio solo por lo cansado que estoy?, o ¿la calidad de mi descanso puede aumentar mis probabilidades de lesioarme?
Rigurosidad como bandera
Dentro de los avances que se han dado en el mundo de las ciencias de la actividad física y el deporte, especialmente el área enfocada al rendimiento y la readaptación, uno de los más relevantes ha sido la capacidad de medir y obtener datos objetivos y precisos. Lo primero es dejar claro el papel que tiene cada tipo de dato, empezando por los datos subjetivos.
Con datos subjetivos nos referimos a las sensaciones del atleta. El problema es que muchas veces son el único tipo de dato que se utiliza, y la evidencia muestra que nuestra percepción no refleja con precisión la carga real ni el estado físico en el que nos encontramos. Ahí es cuando entran los datos objetivos. Medir y obtener este tipo de información es fundamental para conocer a nuestro deportista y controlar las variables clave para ajustar su entrenamiento, optimizar las adaptaciones y reducir errores en la planificación. Esto no es ni debería ser algo exclusivo de los mejores centros, debería ser un si o si en cualquier club o estructura deportiva que cuente con profesionales formados y actualizados.
Conocer y diseñar el perfil único de cada deportista, así como cuantificar su mejora o qué decisión tomar, pasa de manera obligatoria por valorar de manera rigurosa y obtener datos objetivos de calidad, no solo para que mejore, también para protegerlo
Too much is too many
Como bien dicen los americanos, uno de los factores más determinantes cuando se da una lesión, es pedirle al cuerpo demasiado en muy poco tiempo, too much in too many.
Los cambios bruscos de carga, tienen sus consecuencias, y son los deportistas los que acaban pagando el precio.
Lesiones musculares, tendinosas, e incluso ligamentosas por una mala activación a tiempo debido a la fatiga, son solo algunas de estas posibles situaciones que nos encontramos cuando vienen los deportistas lesionados, y tras un análisis exhaustivo, encontramos en muchas ocasiones que ha habido un aumento excesivo de la demanda en demasiado poco tiempo.
Eso si, no subestimes dicho aumento, ya que puede deberse a factores externos a lo que pasa en el campo, el gym o en la pista, desde factores personales a cambios en su entorno, lesiones previas, etcétera.
Además, casi siempre son los famosos “eslabones débiles» los que caen primero o las antiguas lesiones mal tratadas las que vuelven a surgir, en especial si no se ha controlado de manera adecuada.
Detectar este tipo de carencias es otro de los objetivos que se esconden detrás de una buena obtención de datos, pues conocerlos, analizarlos y actuar de manera precisa será imposible hasta para los mejores profesionales si los datos no son los adecuados, o no se han medido con la rigurosidad que se requiere.
¿Está a mi alcance medir bien?
Estos avances de los que hemos hablado antes, han pasado también por la creación y el diseño de tecnologías accesibles para cualquiera, de tal manera que puedas permitirte la capacidad de medir como se requiere sin dejarte un ojo de la cara.
Estas tecnologías han conseguido democratizar la obtención de ciertos datos, hasta el punto de que cualquier persona pueda medir su salto con un móvil y obtener por ejemplo cuál ha sido la altura de dicho salto.
Puede no parecer mucho, pero un dato riguroso, medido con una herramienta validada que puedas llevar cada día en tu bolsillo, no es tontería.
Por otro lado, tanto aplicaciones como encoders que miden la velocidad a la que desplazamos la carga, han empezado a ser accesibles a precios que la mayoría de clubs podrían permitirse y no tardarían en amortizar.
La accesibilidad a estos recursos sigue aumentando, el problema es que no se le da la importancia que requiere o se considera que dicha inversión no es necesaria.
Cómo actuamos en Eshmún
Desde hace ya tiempo, los centros y los profesionales que más nos preocupamos por cada detalle, utilizamos las herramientas y la tecnología a nuestro alrededor para asegurarnos de que la monitorización de la carga está bajo lupa en todo momento.
Uno de estos ejemplos, es la medición mediante las plataformas de fuerza con el conocido CMJ o Counter Movement Jump.
Cada vez que un atleta viene a entrenar, lo primero que se hace es analizar el estado en el que se encuentra, pidiéndole que haga dicho test.
Teniendo datos previos del deportista, podemos comparar los datos de ese día con sus datos ideales, es decir, aquellos que hemos obtenido con anterioridad en un estado de fatiga 0.
Si la pérdida es de entre el 0% y el 10%, sabemos que el deportista podrá hacer un trabajo muy diferente, a si por ejemplo es un 20% o un 30%, ya que la predisposición de su sistema y la capacidad de generar adaptaciones positivas estará mermada e incluso pueda ser contraproducente para su rendimiento, pidiéndole al cuerpo más de lo que nos puede dar
De esta manera, no solo conseguimos afinar tanto en la cantidad como en el tipo de dosis, sino que llevamos un mapa general que nos permitirá mejorar más a largo plazo e ir obteniendo precisamente esas mejoras que buscamos o potenciar aún más las áreas en las que destacan.
Por otro lado, el que para nosotros es uno de los momentos más importantes, la valoración inicial.
¿Quieres saber que test realizamos? ¿Cómo medimos y qué datos buscamos obtener?
