Entrenando la salud

¿Os imagináis que en la farmacia os pudieran vender una única pastilla que solucionase o mejorase la mayoría de los síntomas de las patologías? ¿Y que esta sirviese de método de prevención de las mismas?

Manu García Sillero

Según la R.A.E., el término entrenar se define: “Preparar o adiestrar personas, especialmente para la práctica de algún deporte”. Asimismo, se refiere a la palabra salud como aquel “estado en el que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones”. Actualmente no entendemos la salud como el simple hecho de la ausencia de enfermedad. Nuestro organismo puede realizar sus funciones no solo de forma normal, sino también de manera eficaz.

Además, en nuestra sociedad actual, el concepto de salud se ha introducido en nuestras casas a través de numerosos ‘gadgets’ de todo tipo. Pulseras de actividad, ‘apps’ de todo tipo, pulsómetros, etc. De esta forma, estamos haciendo nuestro el conocido dicho de William Thomson Kelvin: “Lo que no se mide no se puede mejorar y, además, lo que no se mejora se degrada siempre”.

¿Os imagináis que en la farmacia os pudieran vender una única pastilla que solucionase o mejorase la mayoría de los síntomas de las patologías? ¿Y que esta sirviese de método de prevención de las mismas?

Entonces, ¿empezamos a entrenar nuestra salud? La ciencia del entrenamiento aplicada al rendimiento físico es una especialidad relativamente joven. Es a partir los años 60 y 70 cuando proliferan en la antigua Unión Soviética los padres de la Teoría del Entrenamiento Moderna. Los famosos Matveev, Ozolín y más adelante Platonov, fueron los que sentaron las bases de muchas de las metodologías comúnmente utilizadas para alcanzar el máximo rendimiento deportivo.

Mucho han cambiado los métodos y las herramientas en la actualidad, pero especialmente en el enfoque de la práctica de la actividad física. De una visión práctica, en la que toda o la mayoría de la evidencia científica se basaba en la búsqueda de la excelencia deportiva, a una situación la actual en la que la mejora de la salud, especialmente a través de la prevención de patologías, cobra cada vez mayor importancia.

Concepción terapéutica del ejercicio

Autores actuales como Shiley Sahrmann, Paul Hodges, Stuart McGill, están ampliando la visión de la actividad física hacía una concepción terapéutica del ejercicio. Entendiendo que la base de esta visión no es otra que considerar al ejercicio como una -sino la más- de las medicinas más potentes en la lucha contra las enfermedades, tanto desde el ámbito de la prevención como de la recuperación. Y en este nuevo enfoque, se han sumado numerosos actores, ya que hoy día entendemos el abordaje del entrenamiento de la salud como una tarea multidisciplinar. Médicos, fisioterapeutas, entrenadores y demás agentes del entorno sanitario se han unido para poder cubrir todas las demandas de este campo.

Todo esta evolución se está traduciendo en una sociedad quizá cada vez más polarizada. ¿Por qué digo esto? Creo que la siguiente imagen lo va explicar perfectamente:

Nos encontramos ante una situación de extremos, donde la importancia de ese entrenamiento de la salud para los deportistas cobra cada vez más peso. Desde los profesionales por razones laborales, pasando por los ‘amateurs’ y su búsqueda de la mejora personal y esa posibilidad de mantener la práctica saludable de su ‘hobbie’, como para aquellas personas que necesitan imperiosamente la mejora de su condición física por motivos de alguna patología de cualquier orden.

Respondiendo a la pregunta que os planteaba antes, la respuesta existe, pero quizá el mejor lugar para preguntar por ella no es la farmacia… Tenemos al alcance de la mano esa medicina. Por tanto, ¿cuándo empezamos a entrenar nuestra salud?

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